Empieza diciendo que hoy es 13, sin embargo es 14. Lunes 14 de abril del 2014. Frío a las 5 am, cálido a las 12:30. Una señora toma las riendas amarillas. Un hombre mira fijo. Me mira fijo, profundiza la paranoia que creí alguna vez penetrar el cuerpo. El niño mastica mas fuerte que estos dientes, tapo mis oídos, los cubro de música para no escuchar los sonidos de una cotidiana mañana. Todos miran, nadie mira. ¿Que miran? ¿Hacia donde miran? ¿Hacia donde caminan? ¿Quien sabe? Se liquida todo. ¿A quien liquidar cuando ya todo esta disuelto? ¿A quien matar cuando todo nace y vuelve a nacer interminable? ¿A quien apelar cuando adolecen los cuerpos? Lista 12 y el ciclista la pisa. Algo me aturde, el sonido, mas bien el chillido de una constante disidencia. Esta fumando mucho. El de anteojos se rie, el niño continua masticando, el que miraba se baja con su bolsa sobre la espalda. Suben otros, baja un puñado. Uniformes, lo blanco recorre la ciudad, hospital de clínicas. ¿Clínica de lo hospital? Todos miran el suelo, las pantallas de sus teléfonos les hablan, los saludan e invitan a olvidarse de la pesadez diaria, de la incomodidad del viaje. ¿Una liviana virtualidad o una virtual liviandad la de los cuerpos? Los rostros calientes, la piel brotar, hervir a 100 grados, quemarse, abrasar los cuerpos, las ideas, los cuerpos de ideas. Tomarlos, dejar y dejarse tomar por ellos. La ciudad. Sus mil caras, sus anversos y reversos y la cuenta sigue. Lo infinito de lo finito. Trajes, trajes, zapatos y maletines. El cuero del automatismo. Los dias pasan. Hoy es 14, ni 13 ni 15 sino 14. Ridiculo si todos los dias trascurren para unos cuantos del mismo modo. Aquellos cuerpos que reposan, reposan en la superficie de lo que ha sido dictamen. Las decisiones faltan y mas aun faltan los arriesgados. Lo indecidible se pierde entre lo diario de los dias, se escurre de la muchedumbre como un resto, se deja ir en ese chicle masticado hasta quitarle la menta, se pierde, se diluye en los feriados y en la reunion de los egos. Todo se pierde, nada importa. Ni siquiera escribir esto. No importa. Nada ni siquiera el fruto del azar, que es esto que se hace llamar yo, nada importa porque la realidad que no es la mia se ha ocupado de invadirme, de someter esto que me han estado mostrando, esto que he estado habitando que en realidad me habita a mi en esta realidad que no es mia. Todo esto es mentira, yo soy mentira, esto mio es mentira, mi distancia no es mía, mi cuerpo no es mio. ¿Y que se obtiene de todo esto? ¿Que obtiene este cuerpo que camina, vaga la ciudad entre caras y pensamientos que lo piensan? ¿Que se obtiene de todo esto? Obtengo el nacer día a día, vuelvo a in conformarme día a día, tomo la forma de la inconsistencia y ella me toma a mi para luego perderla, la pierdo en el bostezo infinito, en el viaje hacia Retiro o hacia el retiro, la jubilación de la forma quizás. Me voy, me voy en el tren con los anversos y reversos de una ciudad entre otras.
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