domingo, 18 de mayo de 2014

cientotreintaydos

Se escucha en la parada del 132: "siempre hay que hacerle al paciente un mal menor". En la calle, en todos lados, la gente se golpea, otros miran, otros buscan en esa mirada, sobrevivir. La mano de desliza, toca la otra y en ese choque se despierta la repulsión de los cuerpos, la violencia que ha estado cargando de una electricidad insoportable a la carne, violencia que ha estado impidiendo que dos intensidades se estrellen. 
Llora la ambulancia en las calles, el pavimento plagado de chatarra móvil, gobernado por un par de luces que matan al muerto. Subir, caminar y sentir el aliento familiar, ese que vino a hablar en su lugar de un viernes mas.

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