domingo, 10 de agosto de 2014

grietas

El captalismo no funciona mal, funciona perfectamente. Despiadado avanza. Su avance tira de los cuerpos como filamentos que entretejen la ciudad. El manojo de ruidosos cuerpos que logran escaparle a los engranajes, como detalles fuera del automatismo, son aquellos que se dejan caer del árbol de la falaz clasificación. Un ruido silencioso, apenas susurros que se mueven entre los intersticios de las maquinas. ¿Que hacer contra todo esto? ¿Que hacer cuando nos hemos acostumbrado a estar reclamando por la indiferencia que nos habita? ¿Que hacer si ni siquiera se a quien estoy hablando? ¿Que hacer con la pesadez de saberse inútil frente a tanta maquina? ¿Que hacer contra el denso engranaje, los cuerpos que babean de estupidez, el deseo corrupto, los televisores penetrando cuerpos, la vida escapándose, arañando las manos, agrietando la expectativa de vivir no-siendo.

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