« ¡Prefiero estar sentado en el tonel bajo un cielo cubierto, prefiero estar sentado sin cielo en el abismo, que verte a ti, cielo de luz, manchado con nubes pasajeras! » Friedrich Nietzsche
jueves, 25 de julio de 2013
La libertad para alguien
Esta noche encuentro los ojos caídos, aquellos soldados que cayeron frente al denso aire, una voz que comienza a resonar desde el fondo, dos niños corren y se adentran en la oscuridad. Todos gritaban, aquel que lo quería todo. Caminando por mi barrio, recuerdo al viudo, recuerdo su sonrisa y su último saludo. A veces lo encuentro en algún rostro triste que logra llamar mi atención. Siempre me encuentro con ellos, los recuerdo siempre, los recuerdo a cada uno de ellos, los veo renovarse en los rostros que viajan en el tren, los veo renacer en ellos, con claridad y certeza confió en que ellos están ahí otra vez para verme caminar. Los veo a todos ustedes, con los anillos despojando sus dedos, con las ropas violando sus cuerpos, los cabellos cubriendo sus ojos, el calzado interrumpiendo sus pasos, el maquillaje escondiendo sus sonrisas. Desearía despabilarme de una vez por todas, desearía comprender todo esto de la misma manera en que los veo hacerlo a ustedes, desearía ver cambiar mi suerte, desearía que todo esto fuese mucho mas fácil para mi y para ustedes, desearía tener las ganas para seguir con esto, para seguir contigo, con todos ustedes, soportando todos sus actos, soportando día a día los gestos, los gritos y susurros. Porque ya me he dado cuenta, he descubierto que todos ustedes viven de los implícitos y de los susurros. Lo intenté, intenté abandonarme y nunca me encontré entre ustedes, nunca pude reconocerme, reconocer si realmente existe un genuino y verdadero yo, reconocer si hay alguien a quien hablarle, si hay alguien por ver en el reflejo, reconocer que algún día podré sonreír honestamente, reconocer que algún día yo seré viento y no elegiré hacia donde me dirija, que algún día me olvidaré de todas mis penas, me libraré del dolor, de mi pesado cuerpo, de aquello que me habita, de mis emociones y miedos, de mi humanidad, me libraré de mi nombre, de mi yo, de mis recuerdos, me despojaré de la carne, reclamaré las cenizas y con ellas seré finalmente libre.
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